NIÑOS Y SMARTPHONES

Las pantallas y sus riesgos para los niños

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No es algo nuevo que los niños hacen uso de los teléfonos móviles o smartphones a una edad cada vez más temprana. Esto ayuda a que muchos de ellos se familiaricen antes con las nuevas tecnologías, pero también genera muchos problemas, tanto sociales como de salud. Uno de esos perjuicios puede afectar directamente a la salud visual de los más pequeños.

¿Qué provoca?

A edades tempranas, los niños aún no tienen bien desarrollado los conductos oculares. Esto provoca que les cueste focalizar o fijar las imágenes, ya que el aparato visual se desarrolla hasta los ocho años, aproximadamente.

Otros de los problemas relacionados son la miopía, el astigmatismo o errores refractivos, que se producen cuando los ojos no pueden enfocar correctamente los objetos sobre la retina. Esto se produce por que los niños se ven expuestos a pantallas de smartphones, ordenadores o tablets desde una distancia muy pequeña. Un problema que cada vez sufren desde edades más tempranas, cuando antes se producía en niños de entre 6 y 11 años.

¿Conocéis el síndrome del ojo seco? Pues un uso de estos aparatos por parte de los niños durante tres o más horas al día puede producirlo provocado por una menor frecuencia de parpadeo. Esto deriva en una menor producción de lágrimas que seca el ojo y desemboca en un enrojecimiento e irritación de los ojos.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Evidentemente, somos los adultos quienes debemos controlar y enseñar a hacerlo a los niños. Es nuestra responsabilidad y ésta comienza por limitar su uso. Lo recomendado es que sean unas dos horas diarias para niños de entre 2 y 12 años de edad.

Antes de dejarles la Tablet o el smartphone tendremos que mirar el nivel de brillo que está configurado en la pantalla y bajarlo considerablemente. Aunque limitemos su uso, no quiere decir que debamos despreocuparnos hasta que pase el tiempo que hemos estipulado. Un descanso cada 25 o 30 minutos también ayudará a que perjudique menos a sus ojos.

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La distancia a la que se sitúan los niños con respecto a la pantalla también es muy importante. Un mínimo de 40 centímetros entre ellos y el dispositivo es una distancia prudente para no correr riesgos. Para seguir evitándolos sería apropiado realizar una revisión periódica de la vista para que, si es necesario, lleven gafas o lentes de contacto frente a las pantallas.

Una rutina muy saludable. Desde el año o los dos años de edad se le pueden hacer reconocimientos periódicos con profesionales para controlar la evolución de su vista y los problemas que puedan derivar. En Óptica Barreña formamos un gran grupo de profesionales que estaremos encantados de atenderte y revisar el estado de salud visual de los más pequeños.