Contaminación Acústica

Cómo afecta la contaminación acústica a la salud auditiva

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Cuando asociamos la palabra contaminación con el ruido puede resultar un poco extraño. Sin embargo, tiene todo el sentido. La contaminación es la alteración de un medio por la introducción de elementos o sustancias que le afectan negativamente. En el caso de la contaminación acústica ocurre cuando se produce un sonido, generalmente por actividad humana, que altera las condiciones normales sonoras del entorno.

Actualmente, son muchas las personas que acuden a los centros audiológicos por problemas auditivos. A día de hoy, el ruido es la causa principal del incremento de la sordera en personas cada vez más jóvenes. Lo más preocupante es que las personas, en la gran mayoría de casos, ni siquiera son conscientes del ruido que hay a su alrededor.

La Organización Mundial de la Salud no recomienda la exposición a ruidos con una intensidad superior a los 65 decibelios. Hay que tener en cuenta que escuchar un determinado ruido de más de 70 decibelios durante un largo periodo de tiempo puede provocar daños irreversibles en el oído.

¿Cómo afecta la contaminación acústica?

La exposición constante y prolongada al ruido, además de provocar lesiones auditivas de carácter grave, también puede afectar en gran medida a la salud: alteración del sueño, estrés, náuseas, vértigos… El número de personas jóvenes con principios de sordera ha aumentado de forma exponencial en los últimos años, debido tanto a la contaminación acústica como al uso inadecuado de las nuevas tecnologías.

La pérdida de audición, hipoacusia, provocada por el ruido, es un problema de salud que se incrementa con el avance de la civilización. Por ello el ruido se engloba dentro del término contaminación acústica.

El traumatismo acústico agudo se produce cuando hay una exposición a un ruido único de muy corta duración pero de muy alta intensidad. También puede producirse por determinados ruidos industriales o los generados en discotecas o conciertos.

Por su parte, el traumatismo acústico crónico, es la pérdida auditiva continua, permanente y acumulativa, de origen neurosensorial, que se desarrolla de forma gradual a lo largo de los años, como consecuencia de la exposición a niveles perjudiciales de ruido ambiental o laboral, de tipo continuo o intermitente, de intensidad relativamente alta.

Al principio, la lesión del oído interno y la pérdida de audición pueden ser temporales, durando minutos, horas o días, pero si la exposición es repetitiva, la lesión del oído interno puede producir una pérdida auditiva permanente. Así, en una primera fase la sordera es moderada, solo de frecuencias agudas y se puede revertir. Sin embargo, después el daño auditivo se hace permanente e irreversible afectando también a las frecuencias medias y las bajas llegando a presentar una sordera severa.

Así es como el ruido afecta a la audición, dificulta la comunicación y produce otros efectos negativos sobre la salud: incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, produce insomnio, genera estrés y problemas psicológicos, dificulta el aprendizaje al disminuir la capacidad de atención y concentración e incluso la memoria y la motivación.

Ante la más mínima señal de pérdida auditiva, acude a Óptica Barreña para que nuestros expertos lleven a cabo un diagnóstico. La detección a tiempo es la mejor solución.