Déficit Auditivo

Deficit auditivo. La importancia de la detección precoz para el desarrollo del niño

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En ocasiones nos encontramos con casos de déficit auditivo que no se han detectado adecuadamente, por lo que hemos perdido un tiempo valiosísimo para poner en marcha la intervención necesaria. Los casos más graves, generalmente se diagnostican precozmente; sin embargo, las pérdidas ligeras o medias no se detectan hasta la edad escolar, cuando aparecen las dificultades de aprendizaje, la falta de atención y los problemas emocionales.

El descubrimiento temprano de la sordera es tan importante porque uno de los factores que más afectan a la posterior evolución del niño con sordera es el momento de su detección. El déficit auditivo afecta al desarrollo del lenguaje, que es el instrumento intelectual y de comunicación por antonomasia.

A nivel cognitivo, el desarrollo de la inteligencia requiere de una adecuada estimulación lingüística que le proporcione el medio en el que se desenvuelve. El lenguaje es imprescindible para el acceso a los aprendizajes, ya que nos acerca a la realidad que nos rodea y que guía nuestro pensamiento y conducta. Los niños con discapacidad auditiva tienen menor conocimiento del mundo que les rodea, se apoyan en la vía visual para obtener la información, por lo que requieren tener experiencias directas y mayor información de lo que sucede a su alrededor.

En cuanto a su desarrollo socio-afectivo, presentan dificultades en la comunicación que repercuten en las interacciones con los demás. De este modo, su acceso al mundo social se ve mermado y sus interacciones son menores, lo que provoca reacciones en las personas de su entorno, que establecen inconscientemente menos interacciones con ellos. De este modo, sus relaciones afectivas son más superficiales y distantes.

Participan menos en los juegos con otros niños, no atienden a los cuentos orales ni se entretienen con las películas. Estos niños tienden al aislamiento y el retraimiento, afectando a su madurez, autonomía y autoestima. Las dificultades de acceso al mundo social que les rodea repercuten en la aparición de irritabilidad y cambios de ánimo que hace que sean vistos como niños difíciles.

Respecto al desarrollo comunicativo lingüístico, presentan grandes dificultades para la adquisición espontánea del lenguaje oral. Los niños sordos con una estimulación exclusivamente oral muestran menor riqueza de vocabulario y dificultades en la comprensión oral.

El inicio del período escolar es a menudo difícil. Suelen presentar dificultades en el aprendizaje de la lectura y la escritura, que afectará al resto de los aprendizajes escolares. Les cuesta atender a las explicaciones y muestran poco interés, mostrándose pasivos y retraídos. Presentan problemas de integración en los juegos y dinámicas grupales, prefieren actividades solitarias y trabajo individual.

A nivel familiar, los padres encuentran dificultades de relación con sus hijos, les resulta difícil la comunicación, lo que produce reacciones emocionales disfóricas. En los primeros meses, las vocalizaciones de los niños no se van a producir o se van a producir en menor medida, por lo que la interacción con los padres va a ser menor. Esto repercute de manera directa en la conducta de los padres, que inconscientemente interaccionarán menos con sus hijos, produciéndose un círculo vicioso perjudicial para el desarrollo del niño.

En este contexto, ¿qué papel tienen los psicólogos? En los Equipos de Atención Temprana que atienden a la población de 0 a 6 años sin escolarizar y de 0 a 3 años escolarizados en las escuelas infantiles existe un equipo interdisciplinar con psicólogos, trabajadores sociales, maestros de pedagogía terapéutica y logopedas.

Serán estos profesionales, en coordinación con los profesionales pertenecientes al Equipo Específico de Discapacidad Auditiva, los que inicien el proceso de diagnóstico, colaborando con los servicios sanitarios correspondientes.

Su objetivo es proporcionar al niño cuanto antes un tratamiento eficaz y una rehabilitación ajustada a sus necesidades.

Con ello conseguiremos desarrollar adecuadamente el lenguaje oral, mejorar su comunicación, su desarrollo social, cognitivo y afectivo y favorecer su rendimiento académico y su futuro profesional.

Si tiene dudas o detecta un posible déficit auditivo en el menor, consúltenos para poder actuar precozmente ante un posible problema.