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En qué consisten las revisiones visuales periódicas

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Importancia de las revisiones visuales periódicas

Como hemos dicho en varias ocasiones las revisiones visuales periódicas en el óptico-optometrista son fundamentales para detectar a tiempo problemas visuales refractivos como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo. Pero además en éstas se pueden observar indicios de otras patologías más graves que afectan a nuestra salud ocular, como las cataratas, el glaucoma,  o enfermedades retinianas (degeneración macular asociada a la edad o la retinopatía diabética). Enfermedades silenciosas, sin síntomas evidentes que pueden provocar si no se tratan a tiempo una pérdida irreversible de la visión.

La prevención es clave para que nuestra salud visual sea óptima durante el mayor tiempo posible con detección temprana y el tratamiento adecuado. El 92 % de la población mayor de 55 años necesita una corrección visual. No solo estamos hablando de presbicia, sino que a partir de esta edad se es más propenso a sufrir ciertas patologías oculares asociadas al paso de los años. Siendo fundamental detectarlas y ponerles freno.

¿Cómo influye la edad a la hora de decidir estas revisiones visuales periódicas?

Revisiones visuales periódicas 45 años

A partir de los 45 años es aconsejable realizar revisiones anuales de la vista.

Los ópticos-optometrista pueden detectar problemas visuales  mediante pruebas rápidas, sencillas e indoloras, que dependerán de las características de los pacientes. Las más habituales son:

Examen de la agudeza visual. Analizar la visión de la persona a distintas distancias usando para ello una tabla, denominada de Snellen, situada a seis metros de distancia del paciente. Con este examen se identifica el detalle más pequeño que puede ver la persona. Si la agudeza visual es buena, se descartan problemas en determinadas zonas del ojo.

Prueba de sensibilidad al contraste.  Evalúa la calidad visual del paciente en diferentes condiciones de contraste, alertándonos de posibles patologías.

Tonometría. Medición de la presión intraocular. Con esta prueba se puede detectar un glaucoma, patología que provoca pérdida de visión, pero que si se detecta a tiempo puede evitar la ceguera en el 95% de los casos.

Tomografía ocular. Se obtienen imágenes de las diferentes estructuras de la retina y el nervio óptico. Muy eficaz para la detección del glaucoma.

Topografía. Con ella se determinan las diferentes curvaturas de la córnea. Útil tanto para la correcta valoración de casos de astigmatismo como para la adaptación de lentes de contacto. Además de permitir detectar irregularidades corneales que acompañan a otras patologías oculares.

Perimetría visual. Examen que valora alteraciones del campo visual. Su evaluación es fundamental. Una alteración en la retina, el nervio óptico o las vías ópticas producirán una reducción del campo. La campimetría o perimetría visual nos permite observar pequeñas reducciones en las áreas de visión cuando aún no son perceptibles para la persona o mediante el fondo de ojo.

Retinografía.  Fotografía de la capa de tejido más interna del ojo. Prueba muy sencilla y eficaz para la detección de patologías oculares.

Motilidad ocular extrínseca. Valora la función de los seis músculos oculomotores de cada ojo y de sus correspondientes nervios.

Motilidad ocular intrínseca. Valora la flexibilidad del sistema acomodativo y las reacciones pupilares.

Con los resultados de las diferentes pruebas según las necesidades de cada persona, sabremos el estado de salud de sus ojos. Si no recuerdas cuándo fue tu última revisión oftalmológica, no lo pienses más y pide cita. En Óptica Barreña estamos en la Calle Fatas número 7 de Huesca para ayudaros con vuestra visión.